Patricia M. Santiago
En 2004 Martha Sahagún de Fox visitó la Casa Hogar Beatriz de Silva, dedicada a apoyar a personas débiles mentales. En aquella ocasión, la aún primera dama de México prometió –como en cada alarde de compromiso- ayuda para la institución.
El ansiado donativo nunca llegó. Los padres que llevan a sus hijos para que sean atendidos por las monjas continúan pagando sus cuotas, que aunque mínimas, han constituido el sostén de dicha casa.
En últimas fechas y debido a los escasos donativos que se reciben, las monjas que brindan la atención se han visto en la penosa necesidad de aumentar la colegiatura que mes con mes, los padres aportan.
El gran problema es que de los dos mil pesos que se pagaban ahora tendrán que desembolsar cerca de cinco mil, debido a que los gastos básicos como los sueldos de las maestras, gente que colabore en la cocina y cuidado de los niños van en aumento.
Gonzalo Borja, quien desde hace ya nueve años concurre a este lugar donde es atendida su hija, comentó que el trabajo de las monjas siempre ha sido ejemplar, pero que “son muy pocas y no se dan abasto con tantas actividades, ya que en promedio debería tenerse una persona que atendiera a cada niño y la realidad es otra”.
A través de los años han tenido que contratar a más personal que apoye, y aunque los padres hacen lo que pueden para que sus hijos estén mejor no es suficiente. Antes contaban con donativos de empresas, pero desde que surgió el Teletón todo ha cambiado.
“A los grandes consorcios les beneficia igual donar aquí (a la casa), que allá (al Tletón). Significa la misma deducción de impuestos, pero prefieren salir en la televisión diciendo –yo empresa panadera le doy tanto al Teletón- y así hacerse publicidad gratuita, cosa que por obvias razones no tendrían aquí”, comentó Gonzalo.
La cuestión se agrava debido a que la mayoría de quienes asisten a la Casa Hogar Beatriz de Silva son personas de escasos recursos, incapaces, en muchos de los casos de costear el aumento a la mensualidad.
De la atención recibida nadie se queja, pero si de que el desarrollo de sus hijos con capacidades diferentes esté en peligro por, como pasa en innumerables ocasiones, falta de recursos económicos.
Cabe mencionar que en la página de Internet del Teletón se enumera a la Casa Hogar Beatriz de Silva como parte de sus organizaciones, cuestión que significa una burla total luego de que la institución recibiera en una sola ocasión una “gran” ayuda de… saben cuánto???? Imagínense!!!… cinco mil gloriosos pesos de parte del bondadoso show televisivo!!!!… Hombre!!!!, que amables…
No es justo que se monopolice y se haga creer a la gente que donando en el evento mediático de fin de año se disuelven todos los requerimientos de ayuda necesarios, por que no es así.
Seguiré con este caso y les traeré nuevas entregas para que conozcan el fondo de esta problemática en particular, que sin lugar a dudas, constituye una más de las miles que aquejan a nuestro país.
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