Tener un trabajo bien remunerado implica una seguridad económica con la que muchos podrían sentirse seguros para tomar decisiones en su vida. Pero cuando esta no se hace presente y las situaciones toman con premura a cualquiera, tener la cabeza fría puede ser la diferencia.
En este contexto, el asunto de tener hijos a temprana edad es una condición que sigue dando de qué hablar en varios aspectos. El inicio de las relaciones sexuales, las enfermedades adquiridas por ese medio, la deserción escolar…
¿Será que los métodos anticonceptivos están escasos, fallan, hay poca información para planificar, o quizá la gente no pone atención en cuidar su integridad…? cada quien puede tener una respuesta distinta…
He tenido la oportunidad de ver como jóvenes que oscilan en edades desde los 17 hasta los 25 años, han estado involucrados en esta, para unos “dificultad”, “accidente”, o “bendición”…, dependiendo del cristal con que se mire, y las reacciones han sido variadas.
Unos han optado por tenerlo, otros por evitarlo… y es pensando fríamente cuando caen en la realidad y concientizan que la sexualidad no es un juego de azar, que un bebé es un asunto serio y no debe tomarse a la ligera.
Ahí empiezan los cuestionamientos: “¿lo tenemos?”, “porqué no nos cuidamos”, “es que no hicimos bien las cuentas”, “ahora tiene solución legal”, “¿qué hacemos?”. No hay vuelta de hoja, se debe enfrentar de inmediato.
Lo cierto es que algunas que decidieron tenerlo dejarán la escuela con la promesa de regresar, cuestión que por desgracia todas no lograrán, porque estudiar, trabajar y cuidar un nuevo ser no es como cuando jugaban de pequeñas. Ana*, de 18 años, eligió tener a su hija, quien ahora cuenta con 6 meses. Se casó, y ahora vive con su marido, quien tiene 25 y trabaja para mantenerlas.
“Cuando supe que estaba esperando a mi nena me dio miedo, pero en ningún momento pasó por mi mente abortar. Mi pareja me apoyó siempre. Pensé que mi papá me iba a regañar y sí, se enojó mucho, pero me dijo que sí era mi decisión él estaba conmigo.
“Dejé la escuela para cuidar a la niña. ¿Regresar?, no sé, aunque mi suegra me ayude a cuidarla no sería lo mismo. Creo que dejaré que crezca unos años y pensaré si retomo la prepa.”
Según el Instituto Nacional de las Mujeres, en el DF se estima que las jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales a los 17 años, y en el caso de los varones entre los 15.5. Como resultado, cada año hay más de 25 mil madres menores de 19 años que dan a luz. De esta cifra se calcula que un 10% termina en aborto.
En México, el aborto es considerado un problema de salud ya que, según cifras del IMSS, se realizan 700 mil abortos clandestinos cada año, lo que significa una tasa de 48 abortos por cada 100 mujeres en edad fértil (15 a 45 años de edad).
Afortunadamente, esta condición, por lo menos en el DF ya es legal y quienes decidan interrumpir su embrazo pueden acudir a cualquier clínica de Sector Salud para de ahí ser canalizadas al hospital donde se les practicará el aborto, todo esto sin costo alguno y con plena seguridad.
De acuerdo al testimonio de Alma*, de 21 años, quién hace menos de un mes abortó, el proceso no es complicado.
“Cuando me di cuenta de que estaba embarazada me sentí mal. No fui responsable en mi sexualidad, pero también sé que no puedo tener un bebé ahora, porque quiero seguir con mi carrera y hacer muchas cosas que teniendo un bebé no podría.
“Luego de acudir a una clínica de Salud Pública, de ahí me mandaron un hospital, me hicieron análisis y comprobaron que tenía 10 semanas, lo que estaba dentro de la ley, de ahí me programaron la cita para el día siguiente.
“Estaba un poco nerviosa. Uno entra al lugar donde se realizará la intervención, la cual no es dolorosa. El doctor tarda una media hora, y después sales caminando como si nada hubiera pasado. Te sientes un poco cansada, pero es parte de los cambios que tu cuerpo sufre con el embarazo, sin embargo puedes seguir con tu vida tranquilamente. Luego de unos días todo vuelve a la normalidad.
“Lo importante es que sí lo haces estés plenamente segura y tengas tus convicciones bien claras, porque después de ahí ya no se valen los remordimientos”.
Alma* es una de las casi 7 mil mujeres que legalmente han abortado en los hospitales de la Ciudad de México, desde que los integrantes de la Asamblea Legislativa del DF aprobaron en abril de 2007, las reformas a la Ley que permite los legrados hasta antes de las 12 semanas de gestación.
Pero antes de esta Ley el panorama en esta área de salud era otro. Quienes optaban por interrumpir el embarazo recurrían a clínicas clandestinas, muchas veces insalubres, a usar pastillas, inyecciones, o hasta infusiones de hierbas que podían perjudicar su salud y no ayudarlas a abortar.
Abortar en lugar “seguro” eran considerablemente caro. De acuerdo con algunas chicas entrevistadas, les pedían desde 5 mil pesos hasta 10 mil, con la promesa de que todo saldría bien.
Quienes no tenían tanto dinero podían gastar hasta mi 500 pesos en pastillas o inyecciones para inducir contracciones que desembocarían en el aborto. Es crudo decirlo, pero por suerte ellas no sufrieron las fatales consecuencias que a muchas mujeres han llevado a la tumba.
Como es de conocimiento público, hay lugares donde la atención médica es escasa, pueblos escondidos y tan lejanos en los que llegar a un hospital es caminar o transportarse por horas… sí!!!, parece de cuento, pero es real… hay lugares en México donde las mujeres que tienen 6 u 8 hijos y ya no quieren más se avientan de los árboles o hacen trabajos muy pesados para perder al bebé, lo que las pone en situaciones sumamente graves de salud.
Hace un año visité unas comunidades en Chiapas, por obvias razones no daré más datos, pero en esos lugares hay personas que trabajan para ayudar a las mujeres de los pueblos originarios a no tener que recurrir a estas prácticas crueles en donde su integridad física se ve afectada.
Esta gente les ayuda a interrumpir sus embarazos no deseados en condiciones salubres para que ellas no tengan que lastimarse al querer hacerlo. Esto nos da cuenta de que hasta en las comunidades más alejadas, las mujeres ya tienen conciencia de que pueden decidir sobre su cuerpo, que no son objetos, y que no es posible tener tantos niños cuando las posibilidades de sobrevivencia son pocas.
Por este motivo también es necesario enseñar a los hombres a respetar el cuerpo de sus mujeres, valorarlas más y apoyarlos para comprender que los métodos de planificación son necesarios y benéficos.
El tener un hijo no es un juego. Un aborto tampoco. Por eso es importante que tanto hombres y mujeres cuiden su sexualidad antes para no pasar por estas situaciones. Y si ya se está en ese contexto, dejar atrás los convencionalismos, pensar en lo que realmente se quiere, y tomar la mejor decisión para uno estando plenamente convencido, sin importar lo que los demás piensen.
*Por deseos de las entrevistadas no se mencionan los nombres reales. Lo rescatable es que cada persona tomó su decisión de abortar o no con plena libertad.
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Colombia, mi país, sufre todos los años la muerte de cientos de mujeres, de todos los estratos sociales, y la mayoría muy muy jóvenes, porque en términos generales, está prohibido tomar la decisión de tener o no un hijo.
Existen algunas posibilidades legales para hacerlo, como en casos de malformación genética que afecte al feto, embarazo producto de una violación, y creo que ya.
No obstante, centros de aborto clandestinos hay cientos, algunos elegantes, otros no tantos. Pero el problema está ahí, latente, y nuestra sociedad, más papista que el papa, insiste en acudir a la apología del pecado mortal para seguir trayendo al mundo niños no esperados, no deseados, a una sociedad ya de por si difícil y cruda.
el argumento de “es mi cuerpo” nunca me ha convencido porque no es el cuerpo de la mujer, es OTRO cuerpo que se esta alojando en el de ella, las decisiones, sobre su cuerpo son un tatuaje un piercing, etc.
Lo que se debe evitar es que los jovenes tengan relaciones sexogenitales a temprana edad, dejandose llevar solo por la emocion y la “calentura”
bogotown, La decision de tener un hijo o no, debes tomarla antes, no puedes decidir “no tenerlo” cuando ya lo tienes en tu interior
Eso de impedir que los jóvenes tengan relaciones sexuales es una verdadera utopía, por no decir otra cosa. La realidad es esa, y solo la información para prevenir embarazos no deseados funciona.
No obstante, creo firmemente en el derecho de la mujer a decidir, antes, durante o después de las relaciones sexuales, si desea o no tener un hijo.
No tengo posiciones basadas en la fe ni en creencias religiosas. Sólo la firme convicción de que la libertad da para eso, y que hay además, demasiados niños en este mundo como para traer más, y no deseados.
en argentina mi pais hay millones de casos donde niñas de 10 años uqedan embarazadas poreo estoy TOTALMENTE DE ACUERDO co este texto.