Ayer por la mañana veía el noticiero del colega Carlos Loret. Esperaba que pronto llegara la sección de espectáculos con Johana… y no es que sea su fan (realmente creo que ella es tan nefasta y boba), o que me fascine el asunto de la farándula, más bien por mi sección en el periódico debo estar informada de lo último en los escenarios… en fin.
El caso fue que de repente Carlos dijo “de última hora nos llega información de que un grupo de exiliados del Tibet lograron acercarse a la embajada de China en Nepal para protestar por las agresiones que sufre su pueblo, cuando fueron reprimidos por policías…”.
Al mismo tiempo se podían ver imágenes de uniformados, armas, monjes tibetanos, civiles, todos en medio de una revuelta en la que en una escena se podía observar a unos agentes empujando a un religioso, quien no se defendía y sólo trataba de no ser agredido.
En otra, y la que resultaba más fuerte, a un padre abrazando a su hijo de unos 12 años para que nos se lo llevaran detenido, mientras que ambos eran arrastrados y podía vérseles en la cara desesperación y enojo.
En ese momento la toma regresó al rostro del comunicador, quien terminaba de informar que “en el mundo las protestas siguen en apoyo al pueblo tibetano”, eso decía mientras su expresión era desaprobatoria y de molestia ante las atroces imágenes que acababan de ser transmitidas.
A mi se me hizo un nudo en la garganta. Me pregunté ¿cómo es posible que se trate de apaciguar tan violentamente a personas que no lleva ni palos ni piedras para defenderse y que sólo quieren la libertad de su gente?
Hoy, como es costumbre salí corriendo de casa no sin antes ver el noticiero de Loret. Esta vez, la nota relacionada a la mencionada problemática me causó un poco de risa:
“Quince congresistas estadounidenses enviaron cartas al presidente Bush para que no asistiera a los Juegos Olímpicos en protesta por las vejaciones que sufre el Tibet a manos del gobierno Chino…”
Lo cierto es que si él inició una guerra injustificada, pero que sabemos persigue intereses económicos de petróleo en la nación atacada, donde miles de personas han perecido por capricho del señor… no tendría la presencia moral de pronunciarse en ninguna posición respecto al conflicto del Tibet.
Por cierto, haciendo un paréntesis y hablando de George, atinadamente el grupo Islamista Hamas, en Gaza, sacó en un canal para niños un video donde se muestra a la marioneta de un infante acusando al mandatario de EU de la muerte de sus hermanos y padres a raíz de la guerra en Irak, y lo mata con una espada para posteriormente convertir la Casa Blanca en una mezquita… (eso sí que debería pasar!!!).
Pero regresando a la tierra del progreso y el arroz, otra nota anunciaba que por primera vez en la historia un deportista se niega a llevar la antorcha olímpica. Lo que para muchos representa un honor, para Bhaichung Bhutia, futbolista de la India, fue la forma perfecta para protestar por la represión del país anfitrión de la justa deportiva en el Tibet.
Y es que mientras algunos dicen que el Dalai Lama quiere boicotear las Olimpiadas de Beijín y que prepara ataques kamikaze para aterrorizar al país, y otros que China quiere acabar con el Tibet, lo cierto es que este conflicto, que data de siglos atrás, está ahora en mayor boga internacional por involucrar a la nación que en asuntos deportivos actualmente capta las miradas del mundo entero.
He aquí, algunos conceptos claves para comprender mejor el conflicto entre Tibet y China**:
Tíbet
Conocido como el techo del mundo al ser la región más elevada de la tierra y albergar la montaña más alta del planeta, el Everest, el Tíbet es un territorio de 1,2 millones de metros cuadrados, fronterizo con Nepal, Bhután y Bangladesh al sur, y con India y Pakistán al oeste. Su capital es Lhasa. Las lenguas más habladas de sus 2,62 millones de habitantes son el tibetano y el mandarín, debido a la introducción por parte del Gobierno de Pekín de chinos de etnia han en el territorio. A lo largo de su larga historia, el país ha sufrido varias invasiones, siendo la última la de la República Popular China, que aún hoy ejerce la soberanía sobre todo el territorio. La lengua tibetana tiene su origen en la época del emperador Songtsen Gampo, quien según la leyenda vivió más de 200 años y que envió al subcontinente indio un grupo de eruditos para estudiar alfabetos, el escogido fue el brahmi, alfabeto silábico.
China
Desde el siglo XVIII China ha reclamado el Tíbet como parte integrante de su territorio, a pesar de la diferencia de culturas, de etnias, de lenguas y de religión existentes entre ambos territorios. La última dinastía imperial, Qing, se anexionó el territorio en 1910, justo antes de estallar la revolución nacionalista de Sun Yat-sen que acabó con el imperio de Pu Yi. El territorio perteneció a China durante tres años y no volvió a ser invadido por Pekín hasta 1950. Durante todo este tiempo China ha defendido la invasión, que describe como “liberación” y “reforma democrática”, por el desarrollo de la región, esgrimiendo datos económicos irrefutables como prueba de que su anexión sólo ha reportado beneficios a sus habitantes. El Gobierno mantiene desde hace años negociaciones con el Dalai Lama, a quien permite su regreso a China pero no al Tíbet. Pekín rechaza la independencia del Tíbet y sólo otorga al territorio el estatus de Región Autónoma. A mediados de 2007, Pekín establece una ley que prohíbe las reencarnaciones de Buda sin la pertinente autorización gubernamental.
XIV Dalai Lama (1935 – *)
La reencarnación del XIII Dalai Lama, Tenzin Gyatzo, es el actual líder y guía espiritual de los tibetanos y de los budistas de todo el mundo. Considerado por Pekín como el líder del movimiento independentista tibetano, se vio forzado al exilio en 1959 después de que China aplacara la gran rebelión tibetana. Desde entonces permanece refugiado en Dharamsala, India, donde constituyó el Gobierno tibetano en el exilio. Tras la invasión por parte del ejército popular de Mao en 1950, a la que no pudo hacer frente, accedió a negociar con los líderes chinos y firmó el “Acuerdo de 17 Puntos” en 1951, admitiendo su adhesión a China. En 1989 recibió el premio Nobel de la Paz. Lleva años negociando con Pekín primero la independencia del Tíbet y ahora la plena autonomía para su país. A pesar de que Pekín ha anunciado que tiene las puertas abiertas para regresar a China, pero no al Tíbet, Su Santidad sigue exiliado en India. Dalai Lama es una combinación de la palabra de origen mongol “Dalai” (Océano) y la tibetana “Lama” (Maestro) cuya traducción es “Su sabiduría es tan grande como un océano”.
Panchen Lama
El Panchen Lama es la segunda figura más venerada por los tibetanos y los budistas después del Dalai Lama, que es quien tiene la potestad de nombrarlo. El Panchen Lama representa la emanación del Buda de la Luz Infinita, no tiene responsabilidades políticas y su función más importante es la de buscar las reencarnaciones de los Dalai Lama. Desde finales de los 90’ existe un conflicto con esta figura pues por vez primera fueron nombrados dos Panchen Lama. Gendun Cheokyi Nyima (1989) fue nombrado Panchen Lama por el XIV Dalai Lama en 1994 y por tanto es el elegido oficialmente por el gobierno tibetano en el exilio y reconocido por la mayoría de movimientos budistas. China rechazó aquel nombramiento y designó su propio Panchen Lama, Gyaltsen Norbu, en 1995. Comunidades budistas de todo el mundo especulan con que su Panchen Lama vive retenido por las autoridades chinas, una circunstancia que Pekín siempre ha negado.
Budismo
Religión y filosofía no teísta que profesan los tibetanos y millones de personas en todo el mundo, basada en las enseñanzas de Siddharta Gautama, Buda. Su finalidad es la búsqueda de la liberación espiritual al sufrimiento evitando toda violencia y con el nirvana como meta, el estado que resulta de la eliminación de la conciencia de ser un individuo, que se alcanza mediante la meditación y la iluminación. El budismo cree en la reencarnación y cada uno de los Dalai Lama, el máximo líder espiritual de los budistas, es la reencarnación de Buda. El budismo, originario de India, se implantó en el Tíbet en el siglo VII después de que su primer emperador, Songtsen Gampo, se casara con dos princesas budistas, una china y otra tibetana. La Constitución china ampara la libertad de culto, sin embargo, la imagen del Dalai Lama está prohibida en el Tíbet. Guerreros Khampa Reducto de la violencia armada contra la invasión del ejército popular maoísta, los guerreros Khampa (o Khamba) fueron los únicos que lucharon contra China durante los primeros años de la ocupación comunista. Originarios de la provincia tibetana Kham una región montañosa en el oeste del país, los Khampa, a pesar de profesar el budismo, fueron conocidos en aquellos años por su fiereza, con la que practicaron la guerra de guerrillas contra los soldados chinos, que tuvieron que hacer frente a una dura resistencia durante cerca de una década. Su lucha estuvo financiada por la CIA norteamericana.
Mao Tse-tung (1893 – 1976)
Nada más resultar vencedor de la Guerra Civil china que enfrentó a su ejército popular con las tropas nacionalistas de Chiang Kai-shek y tras proclamar la República Popular, Mao Tse-tung envió, en 1950, 40.000 soldados al Tíbet con la intención de invadir un territorio reclamado desde hace siglos por China como parte de su nación. Mao calificó la invasión de “liberación del Tíbet” al estar el poder en aquel territorio en manos de la aristocracia. Tras la represión de la gran rebelión tibetana, en 1959 se produjo la llamada “reforma democrática” mediante la cual se cambiaba el estatus del territorio, que pasaba a estar tutelado directa y unilateralmente por Pekín. La estatua más grande de Mao construida jamás se haya en Gonggar, en el Tíbet. Mide 7 metros y pesa 35 toneladas. Revolución Cultural Campaña emprendida, en 1966, por Mao Tse-tung, líder del Partido Comunista Chino y de la República Popular, tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Su fin fue la lucha contra la impureza basado en la purgación de los miembros del PCCh y la eliminación de los objetos considerados de lujo. Los líderes del Partido se ensañaron especialmente con el Tíbet donde más de 5.000 templos budistas así como gran parte de sus bienes históricos fueron destruidos y miles de lamas asesinados o arrestados.
Etnia Han
La mayoría de los habitantes de China pertenecen a la etnia han. De hecho, de los 1.300 millones de personas que viven en el país, unos 1.200 millones pertenecen a dicha etnia, cuyo nombre proviene de la dinastía Han. Su lengua es el mandarín (lengua oficial de la República Popular), con sus diferentes dialectos. Desde hace decenios, el Gobierno de Pekín ha incentivado a los han de las provincias vecinas para que vayan a vivir al Tíbet, una política cuyo fin “oficial” es el desarrollo económico de la región y que representa una auténtica colonización del Tibet. La implantación de sus tradiciones, así como algunas de sus peores costumbres (como el juego o la prostitución) han ido modificando a lo largo de estos años el estilo de vida del Tíbet, circunstancia que se añade al hecho de que los han ostentan los puestos y cargos de mayor poder e influencia. Al mismo tiempo, el Gobierno de Pekín practica con los pastores tibetanos una política de desplazamientos forzados; muchos de ellos son obligados a trasladarse a las provincias vecinas del Tíbet sin recibir compensación alguna.
India
Principal y prácticamente el único aliado del que dispone el Tíbet internacionalmente. Acoge desde 1959 en Dharamsala no sólo al Dalai Lama, sino que alberga, además, la sede del Gobierno tibetano en el exilio. Desde su independencia de la Gran Bretaña en 1947, India ha mantenido varios contenciosos fronterizos con China, que añadido a la amistad de Pekín con Islamabad, han enturbiado históricamente las relaciones bilaterales entre ambos países. Sin embargo, los últimos años se han ido acercando, como lo demuestran los acuerdos firmados en 2003, bajo los cuales Pekín reconocía Sikkim como un Estado integrado en la federación India y Delhi reconocía el Tíbet como parte integrante de China.
Naciones Unidas
El hecho de que China sea uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde 1971, dificulta –o imposibilita– que dicho organismo internacional pueda aplicar resolución alguna al respecto de la cuestión tibetana, debido a que Pekín posee el derecho a veto. La ONU no hizo nada en 1950 al considerar de forma errónea que la China de Mao detendría su avance y firmaría la paz con los tibetanos. En octubre de 1959, después de la huida del Dalai Lama, la ONU adoptó su primera resolución contra China por la cuestión tibetana en la que condenaba la represión llevada a cabo en el territorio por parte del ejército popular. En 1961 y en 1965 adoptó dos resoluciones más denunciando la continua violación de los derechos humanos de los tibetanos.
Víctimas
No se conoce con exactitud el balance de víctimas que la invasión y las posteriores represiones han provocado en la sociedad tibetana. Sin embargo, diversas ONG e historiadores estiman que desde 1950 China ha acabado con la vida de 1 millón de tibetanos, cifra que consideran oficial los lamas y gran parte de la sociedad tibetana. El Gobierno de Pekín, como en muchos otros casos, no ha dado nunca cifras oficiales. El Observatorio de Derechos Humanos y las Naciones Unidas han denunciado la violación de los derechos de los tibetanos y la práctica de torturas contra los disidentes llevada a cabo por Pekín.
** Los conceptos fueron tomados de la siguiente dirección, la cual puede darles mayor información y detalles sobre el conflicto entre China y el Tibet. http://www.asiared.com/noticia_pais_info.php?ident=443&id_pais=CN
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